Vida y Muerte en el Seno de una Madre

Introducción

Querido lector: tienes en tus manos un librito pequeño en extensión pero que, a poco sensible que seas, no dejará de conmoverte.

El comienzo de la vida de cualquier ser humano ha dejado de ser un misterio celosamente guardado en el claustro materno para convertirse, de la mano de la ciencia moderna, en algo que podemos ver, oír, auscultar, filmar ...Hoy en día lo sabemos prácticamente todo acerca de la evolución de la vida del niño, desde el momento mismo de la fecundación hasta el día en que, nueve meses despues, si ningún suceso natural o provo- cado ha acabado con su vida, verá la luz del día, llorará, reirá, será la alegría de la casa -incluso si al principio parece una carga- y el futuro y garantía de la humanidad; se llamará como tú o como yo y las leyes le ampararán para que nadie atente contra su maravillosa vida.

Si nada natural o provocado le sucede antes... Porque de hecho esa vida se ve truncada con frecuencia. Cuando esto sucede de manera natural no tiene sentido, claro está, hablar de culpa o de responsabilidad. Pero, ¿qué pensar cuando la nueva vida encuentra su final definitivo de manera artificial, provocada y violenta? Desde siempre la humanidad ha considerado que el aborto provo- cado es la supresión de una vida humana y, por lo mismo, un delito.

De un tiempo a esta parte otras voces se han alzado afirmando que no existe tal vida sino sólo un amasijo de células sin forma y sin vida propia, algo así como un apéndice del cuerpo de la mujer del que ésta debe poder disponer a su antojo. No tratándose, pues, de la supresión de una vida humana, los abortistas modernos sostienen que no se puede hablar ni de muerte ni de delito sino, todo lo contrario, de un derecho. y dado que la mujer no puede normalmente abortar por sí sola es necesario que la sociedad -siguen diciendo los abortistas- colabore en la realización del aborto con el dinero público y po- niendo a los médicos al servicio de esta causa.

¿Cuál de las dos partes tiene razón? El abor tar: ¿es un derecho o un delito? ¿Muere una vida humana o no hay tal muerte? El propósito de estas líneas es ayudarte a que puedas formarte una recta opinión sobre el tema, poniendo en tus manos los medios para que bases tu postura en algo cien- tíficamente demostrable y no en modas manipuladas por personajes sin escrúpulos que ocultan sus verdaderos intereses -dinero- presentando, como científico, lo que realmente no lo es.

Y es que en este caso la ignorancia puede ser fácilmente combatida, pues la ciencia actual viene en nuestra ayuda mostrando, ante nuestros ojos, todo lo que ocurre en el vientre materno. Con impresionante nitidez las cámaras fotográficas nos permiten observar día a día, minuto a minuto, la evolución del ser que la madre lleva dentro.

Así pues, nos vamos a mover sobre todo a un nivel científico. Dejamos a un lado desde el principio la creencia o ideología de cada uno no porque no nos parezca importante -que ciertamente lo es, y mucho- sino porque pensamos que estamos ante una cuestión que debe resolverse primeramente por vía científica. Si se puede demostrar que se trata de una vida humana está claro que abortar es un homicidio, y nadie podrá alegar que por no ser creyente, o porque su conciencia se lo permita, puede abortar cuando quiera (si uno dice que se siente en conciencia con derecho a matar a otro, la sociedad, también en conciencia, se considerará en el derecho de defenderse de ese indi- viduo y meterle en la cárcel). Igualmente, si no se puede demostrar que estemos ante úna vida humana no hay razón para impedir que aborte quien quiera, y los que se presentan a sí mismos como "defensores de la vida" deberán reconocer que no tienen derecho a imponer su punto de vista a los demás.

Así, pues, nuestro propósito es dejar que sea la ciencia la que ayude a formar nuestra conciencia. Somos conscientes de que ninguna ciencia puede sustituir al juicio moral que luego hay que hacer, pero queremos que ese juicio se apoye en datos objetivos. Con este fin hemos dividido la exposición de las fotos en dos partes. En la primera podrás apreciar la evolución de la vida del nuevo ser junto con lo que con toda certeza se puede afirmar en cada una de sus fases. Seguiremos a rajatabla la regla de no hacer afirmación alguna que no esté demostrada científicamente.

En la segunda parte te mostraremos lo que es abortar. Las fotos han sido tomadas de centros abortistas, y generalmente por personal de estos centros. Tal vez sientas tu sensibilidad herida al verlas. Lo comprendemos y compartimos ese sentimiento. Pero recuerda que nuestro propósito es mostrarte la verdad sobre la cuestión y, guste o no, abortar es eso que ves. A la vista de las fotos se nos ocurren multitud de comentarios, pero nos ha parecido mejor que sea un ginecólogo y doctor en medicina quien los haga. El doctor Nathanson, como él mismo confiesa, promovió el movimiento que llevó a aprobar el aborto en Estados Unidos y dirigió personalmente el mayor centro abortista de ese país durante algunos años. El mismo practicó unos cinco mil abortos antes de que, estudiando científicamente la vida del niño en el útero materno... Pero no queremos adelantarnos a los acontecimientos. Observa primeramente las fotos. Hazlo detenidamente, sin prisa. Ellas te hablarán mejor y más claramente que lo que nosotros o nadie podrá hacerlo jamás. Sólo al final, y tras el breve pero extraordinario testimonio de dos chicas que vivieron en sus carnes este drama, te diremos nuestra conclusión y te haremos una propuesta. Te dejamos, pues, con las fotos, la ciencia y tu conciencia. Ojalá nuestro trabajo te ayude a dar respuesta a las cuestiones que te planteen las tres.